
No llores tan rápido: la coronación de un rey casi siempre ocurre en soledad. SOLO se parece a un erizo que esconde cada una de sus partes blandas y apunta al mundo con sus púas más duras. Esas púas no son un ataque; son frases que no logra decir en voz alta: "no te acerques, me da miedo que tú también termines herido" y "por favor... no te vayas".
Eres más duro contigo que con cualquiera.
Normalmente te reconoces, aunque a veces las emociones te secuestran.
Primero la comodidad y la seguridad.
Tu alarma emocional se dispara con facilidad.
Te implicas con contención; la puerta no está cerrada, solo muy vigilada.
El espacio personal es sagrado para ti.
Miras el mundo con filtro defensivo.
Tienes un sentido fuerte del orden.
Tu sensación de sentido vital anda baja.
Primero se activa tu sistema anti-desastre.
Piensas, pero sin colapsarte.
Tu ejecución tiene una relación íntima con la fecha límite.
Tu motor social arranca lento.
Tus límites son fuertes y se activan rápido.
Sabes leer el ambiente antes de hablar.