
La personalidad LOVE-R parece una especie rara sobreviviente de la era de los mitos. Tu procesador emocional no funciona en binario; funciona en modo arcoíris. Para un LOVE-R, una hoja cayendo puede convertirse en una tragicomedia de trece actos sobre reencarnación y amor no dicho. Tu mundo interior es un parque temático que jamás cierra, y te pasas la vida buscando a esa alma gemela dispuesta a montar contigo en el carrusel hasta el borde del universo.
Tu confianza sube y baja según el clima.
Tu canal interior tiene demasiada estática.
Los objetivos y las convicciones te empujan hacia adelante.
Tu alarma emocional se dispara con facilidad.
Cuando te decides, te entregas de lleno.
Te pegas fácil y también toleras bien que se te peguen.
Prefieres creer en la bondad humana.
Si una regla se puede esquivar, la esquivas.
Actúas con dirección y propósito.
Tus motivos suelen venir mezclados.
Tus decisiones suelen dar demasiadas vueltas.
Puedes hacerlo, pero tu estado depende del momento.
Si la gente viene, respondes; si no, tampoco fuerzas nada.
En las relaciones prefieres cercanía y fusión.
Cambias de versión según el contexto con bastante soltura.