“¿Crees que estoy hecho de dinero?”

Felicidades: te salió uno de los tipos más raros del mundo. ATM-er no significa necesariamente que andes regalando dinero, pero sí que siempre estás "pagando". Pagas con tiempo, energía, paciencia y con noches tranquilas que en teoría te pertenecían. Eres como un cajero viejo pero indestructible: la gente mete su ansiedad y sus problemas, y de ti sale un "tranquilo, yo me encargo". Tu vida es un enorme espectáculo solista de pagar la cuenta sin recibir aplausos. Y de vez en cuando, en plena madrugada, miras el recibo invisible y suspiras: maldita sea esta responsabilidad mía que no cabe en ninguna parte.
Tienes bastante claro quién eres.
Tienes claras tu forma de ser, tus deseos y tus límites.
Los objetivos y las convicciones te empujan hacia adelante.
Tiendes a confiar en el vínculo en sí.
Cuando te decides, te entregas de lleno.
Quieres intimidad e independencia en dosis ajustables.
Prefieres creer en la bondad humana.
Tienes un sentido fuerte del orden.
Actúas con dirección y propósito.
El avance y los resultados te encienden.
Piensas, pero sin colapsarte.
Tienes un impulso fuerte por hacer que las cosas avancen.
Si la gente viene, respondes; si no, tampoco fuerzas nada.
Tus límites son fuertes y se activan rápido.
Tu expresión tiende a ser directa.