“La vida es una misión secundaria.”

Amigo, tú no es que mantengas vivo al niño interior: es que directamente nunca evolucionaste. Tu alma sigue colgada del árbol, balanceándose feliz y abriendo los ojos como linterna al ver un plátano. Cuando el resto de la humanidad decidió bajar del árbol, caminar erguida y ponerse traje, el ancestro de MALO seguía en la rama de al lado rascándose el trasero y soltando un chillido de desprecio. Ellos ya entendieron el chiste: la llamada civilización no es más que el videojuego de pago más aburrido jamás creado.
Tu confianza sube y baja según el clima.
Tu canal interior tiene demasiada estática.
Los objetivos y las convicciones te empujan hacia adelante.
Mitad confianza, mitad prueba constante.
Cuando te decides, te entregas de lleno.
Quieres intimidad e independencia en dosis ajustables.
No eres ingenuo ni conspiranoico; observar es tu instinto.
Si una regla se puede esquivar, la esquivas.
Actúas con dirección y propósito.
Tus motivos suelen venir mezclados.
Tus decisiones suelen dar demasiadas vueltas.
Tienes un impulso fuerte por hacer que las cosas avancen.
Tu motor social arranca lento.
Quieres cercanía, pero también una rendija de aire.
Cambias de versión según el contexto con bastante soltura.