
Dentro del cerebro IMSB viven dos guerreros inmortales en pelea eterna. Uno grita "¡vamos con todo!" y el otro responde "¡eres un idiota!". El resultado final suele ser siempre el mismo: te quedas mirando la espalda de la otra persona hasta que desaparece y luego sacas el móvil para buscar "cómo superar la ansiedad social". IMSB no es realmente tonto; es solo que tu drama interno probablemente dura más que toda la saga de Marvel junta.
Eres más duro contigo que con cualquiera.
Tu canal interior tiene demasiada estática.
Quieres crecer, pero también quieres tirarte a descansar.
Tu alarma emocional se dispara con facilidad.
Te entregas, pero siempre dejas una salida de emergencia.
Quieres intimidad e independencia en dosis ajustables.
Miras el mundo con filtro defensivo.
Si una regla se puede esquivar, la esquivas.
Tu sensación de sentido vital anda baja.
Primero se activa tu sistema anti-desastre.
Tus decisiones suelen dar demasiadas vueltas.
Tu ejecución tiene una relación íntima con la fecha límite.
Si la gente viene, respondes; si no, tampoco fuerzas nada.
En las relaciones prefieres cercanía y fusión.
Sabes leer el ambiente antes de hablar.